Un modelo territorial que combina unidades móviles, inteligencia artificial y educación piramidal para detectar el glaucoma a tiempo y sostener el cuidado en las poblaciones rurales de Bolívar, Córdoba y Sucre.
Es una enfermedad progresiva y asintomática en sus etapas iniciales. Sin tamizaje, avanza en silencio hasta la ceguera irreversible. En el Caribe rural, la ruta de atención está fragmentada y las personas se pierden entre el tamizaje y el diagnóstico.
Seis componentes que operan como un solo sistema: llevan la evaluación al territorio, la conectan con la atención especializada y dejan capacidad instalada que permanece.
Evaluación oftalmológica completa en el municipio: agudeza visual, biomicroscopía, tonometría, paquimetría, retinografía y campimetría según indicación.
Formadores territoriales, vigías comunitarios, personal sanitario, docentes y familias multiplican el conocimiento y la búsqueda temprana.
La APS se integra a la ruta para identificar riesgo, aplicar protocolos y remitir a tiempo, apoyada por un asistente clínico.
Conecta el territorio con el especialista: revisión remota, priorización de casos y confirmación diagnóstica sin que la persona tenga que viajar primero.
Verifica la calidad de las imágenes, apoya la estratificación del riesgo y prioriza remisiones. Nunca reemplaza el diagnóstico del profesional.
Un centro que visualiza coberturas, sospechas, tiempos, pérdidas y alertas casi en tiempo real para gestionar el riesgo visual del territorio.
Una línea secuenciada y trazable evita que alguien se pierda entre el tamizaje y el diagnóstico. La IA prioriza; el oftalmólogo decide.
Ingreso a la ruta con identidad y consentimiento informado.
Antecedentes, crónicas, hábitos, entorno y barreras de acceso.
Agudeza, tonometría, paquimetría, retinografía y campimetría.
La IA valida la imagen y prioriza a los sospechosos.
Los casos sospechosos entran a revisión especializada.
Diagnóstico por oftalmología dentro de los 30 días.
Inicio del manejo para frenar la progresión.
Continuidad del cuidado y control de pérdidas.
Proporción de personas con tamizaje positivo que completan la valoración confirmatoria por oftalmología dentro de los 30 días siguientes. Es la métrica que mide si la ruta realmente evita las pérdidas.
Tres piezas trabajando juntas: el centro de monitoreo para gestión territorial, la app móvil de las unidades y vigías, y una IA que prioriza bajo supervisión humana.
Alimentado casi en tiempo real por las unidades móviles y los servicios de salud. Convierte cada evaluación en información accionable para el territorio.
Captura del tamizaje, control de calidad de la retinografía y estratificación de riesgo en el punto de atención — incluso con conectividad limitada.
Una estructura que multiplica capacidad: cada nivel forma al siguiente, hasta llegar a las familias y a las personas en riesgo.
Formar formadores multiplica el alcance sin depender de una sola jornada. Los vigías comunitarios se vuelven el sistema de alerta temprana del territorio y sostienen la búsqueda de atención en el tiempo.
Campaña intergeneracional que posiciona al glaucoma como el «ladrón silencioso de la visión» y convierte el reconocimiento del riesgo en búsqueda temprana de atención.
Estudio multicéntrico, pragmático y de métodos mixtos, con diseño híbrido de efectividad-implementación tipo II y despliegue escalonado en seis municipios.
Una inversión que no deja una jornada, sino un sistema: tecnologías interoperables, equipos formados y una ruta que sigue funcionando después del proyecto.
Solo hay que llegar primero…
VigIAs del Glaucoma Caribe convierte inversión en capacidad instalada, tecnología interoperable y una ruta trazable que protege la visión de las poblaciones que hoy quedan por fuera.